Cos de dona
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Cos de dona

cuerpo de mujer medicina de hombre

Lara Bonilla

Ilustraciones

Carmen Casado

1 de agosto de 2021

¿Cuántas veces hemos visto cómo son las mamas por dentro? ¿Sabes situar todas las partes de la vulva? El desconocimiento que en general tenemos del cuerpo de la mujer es solo un ejemplo de las desigualdades de género que existen, también, en la investigación médica.

Partimos de una medicina androcéntrica que ha investigado las manifestaciones en hombres y ha extrapolado los resultados en las mujeres

Parecía que solo la salud reproductiva era un rasgo diferencial, pero los síntomas, los tratamientos o la recuperación para una misma enfermedad pueden no ser iguales.

Las diferencias biológicas,a menudo invisibilizadas, explican solo una parte de las desigualdades en salud, que también están condicionadas por los roles de género.

Cos de dona

1.

Salud mental

De cajón de sastre a sobremedicación

Salut mental

Más depresiones y ansiedad

Las peores condiciones de vida y de trabajo de las mujeres, la doble jornada laboral -sobre todo en las trabajadoras menos cualificadas-, el trabajo doméstico y de cuidados, la culpa o el perfeccionismo tienen un impacto sobre la salud de las mujeres. Las mujeres sufren en más proporción problemas de salud mental como ansiedad y depresión -casi el doble de mujeres (13,7%) que de hombres (7,4%)-. Además, una de cada tres mujeres dice sentir malestar emocional y en los hombres es uno de cada cinco.

“Es un cajón de sastre, cualquier cosa que le pase a una mujer se le atribuye al hecho de que está ansiosa o demasiado estresada, sin tener en cuenta las condiciones de trabajo o de cuidados. La solución no es una pastilla sino cambiar las condiciones de vida y de trabajo”.

Carme Valls

Endocrina y autora de 'Mujeres invisibles para la medicina'

Más ansiolíticos

Las mujeres tienen más probabilidades de salir con un diagnóstico de enfermedad mental en una primera visita que los hombres; en el caso de ellos enseguida se piensa en una causa orgánica y se les piden pruebas complementarias. Este sesgo de género se traduce en una sobremedicación de las mujeres: el 85% de los psicofármacos se administran a mujeres. Este sobrediagnóstico también puede invisibilizar enfermedades físicas que quedan escondidas detrás de un diagnóstico erróneo de patología mental o de síntomas psicosomáticos, porque puede que no cuadren con el "patrón de normalidad" que es el modelo masculino.

El tabú de la maternidad

Otra área ignorada desde el punto de vista científico es la salud mental asociada a la maternidad. Una de cada cuatro mujeres sufre algún problema de salud mental, que puede ser de mayor o menor gravedad, durante el embarazo o el posparto, y la mayoría no es tratada. No ayuda que el posparto y la crianza sea una etapa solitaria para muchas mujeres. Un parto traumático, un mal embarazo, traumas en la infancia o situaciones de estrés pueden desencadenar una depresión posparto y los síntomas más habituales son tristeza, pérdida de ilusión, emociones alteradas, insomnio o dificultades para establecer un vínculo con el bebé.

2.

Enfermedades cardiovasculares

Infartos que se confunden con ansiedad

Salut mental

Primera causa de muerte

La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en las mujeres en el estado español, por delante del cáncer de mama. Si bien los hombres sufren más infartos y las mujeres más ictus e insuficiencias cardíacas, ellas tienen el doble de probabilidades de morir en caso de infarto. La tasa de mortalidad del infarto de miocardio es del 9% en hombres y del 18% en mujeres. Los motivos son varios. Ellas tardan más en ir al hospital y los síntomas se confunden a menudo con cuadros de ansiedad.

"En los hombres están muy bien diferenciadas las enfermedades cardiovasculares, pero en las mujeres el diagnóstico es mucho más inespecífico y menos preciso que en los hombres. Se hacen menos exploraciones: 'Ese dolor en el pecho debe de ser ansiedad'. No, se tiene que por lo menos un electrocardiograma o una prueba de imagen o esfuerzo antes de descartar una causa orgánica".

Antonia Sambola

Cardióloga del Hospital de la Vall d'Hebron y experta en salud cardiovascular de la mujer

Retraso en el diagnóstico

Las mujeres consultan más tarde -minimizan los síntomas o ponen el cuidado de los demás por delante del propio-. Esto hace que se retrase el diagnóstico. A veces también se confunden los síntomas. El 90% de las mujeres experimentan dolor en el pecho pero también tienen otros síntomas adicionales, que son más intensos que en los hombres: náuseas, vómitos, sensación de mareo, dolor de cabeza... "También tienen dolor en el pecho y sensación de falta de aire, como los hombres, pero pasa que cuando las mujeres acuden al médico con dolor en el pecho ya están en insuficiencia cardíaca", añade Sambola.

Más investigación

Los profesionales piden enfatizar la prevención de las enfermedades cardiovasculares porque hay factores de riesgo muy poco tratados en la mujer y que están muy relacionados con el embarazo y el parto, como tener preeclampsia, diabetes gestacional o partos prematuros. "Y la menopausia también aumenta el riesgo cardiovascular, ¿eso se ha explicado? Falta información, estamos muy perdidas", reconoce la jefa del servicio de ginecología de Sant Pau, Elisa Llurba. También piden campañas poblacionales para poner en valor el autocuidado.

3.

Mamas

Entre la estética y la patología

Salut mental

Presión estética

Los pechos son un reclamo que se ha utilizado para vender desde coches hasta perfumes, y sin embargo pocas veces hemos visto cómo son por dentro. La mama no se ha estudiado desde un punto de vista anatómico ni fisiológico. "Se ha banalizado como una cosa más estética que funcional, y hemos pasado de conocer las mamas a conocer solo su patología, el cáncer de mama", opina la cirujana Maria Jesús Pla. Además, la representación de un pecho perfecto ha obviado toda la diversidad de formas y medidas. "La glándula mamaria ni se ve ni se explica. No sabemos cómo funciona pero en cambio sí nos explican cómo funcionan el hígado o el riñón. La mayoría de las mujeres no saben cómo se llaman los granitos que hay en la aureola del pezón", añade la experta en lactancia Alba Padró.

Salut mental

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Lactancia

Más del 90% de las mujeres que paren dan el pecho a sus hijos en los primeros días. El porcentaje va bajando a medida que pasan los meses. Las razones son multifactoriales: desde permisos insuficientes hasta la falta de apoyo a la lactancia.

"Los profesionales sanitarios no reciben formación específica sobre lactancia y la que reciben es insuficiente. Se incide mucho en los beneficios, un capítulo superado, pero no en la solución de los problemas. Esperas que el pediatra tenga formación en lactancia y no la tiene, y aquí viene el primer baño de realidad: los pechos quedan un poco en tierra de nadie".

Alba Padró

Cofundadora de LactApp y experta en lactancia IBCLC

Cáncer de mama

Una de cada ocho mujeres, aproximadamente, desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida. Es el tumor más frecuente en mujeres en todo el mundo y en Catalunya representa alrededor del 30% de los tumores que afectan a las mujeres. La mayoría de los casos se diagnostican en edades comprendidas entre los 35 y los 80 años, con el pico de casos entre los 45 y los 65. La enfermedad tiene también un impacto emocional que tal vez no tengan otros cánceres, porque es un órgano más visibles y con connotaciones de tipo sexual y estético. La reincorporación a la vida laboral y a la sexualidad es el reto de estas pacientes.

"Los cirujanos tienen que tener sensibilidad estética para la mama porque es un tumor con connotaciones especiales. Las tasas de cirugía son muy elevadas -más del 75%- y, cuando no se puede, se hace una reconstrucción inmediata. No tienes que verte con una raya. Pero también se tiene que pensar que una mujer es más que dos pechos".

Maria Jesús Pla

Cirujana de mama del Hospital de Bellvitge

Mamografías polémicas

Las tasas de supervivencia han aumentado gracias a la mejora de los tratamientos -es un tumor que genera mucha investigación- y la detección precoz, a través del cribaje poblacional. En Catalunya la recomendación es hacerse mamografías entre los 50 y los 69 cada dos años -y no anualmente-, mientras que en mujeres menores de 50 años y sin factores de riesgo se desaconsejan las mamografías rutinarias. La eficacia del cribaje en mujeres de 40 a 49 años es un debate controvertido: "La enfermedad no es tan incidente y las mamografías no son tan eficaces. Se dice que en caso de ampliar el cribaje poblacional, sería mejor hacerlo de los 70 a los 75 años", afirma Maria Jesús Pla.

4.

Enfermedades respiratorias

Patologías en aumento entre las mujeres

Salut mental

Enfermedades pulmonares

Enfermedades respiratorias que se habían considerado preeminentemente masculinas han crecido entre las mujeres por el aumento del tabaquismo. Es el caso de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (MPOC), que en las mujeres, según un estudio del Hospital del Mar, presenta más síntomas: mayor sensación de falta de aire, mayor afectación muscular y más lesiones que los hombres con igual gravedad de la enfermedad. La MPOC es una enfermedad infradiagnosticada en mujeres -Carme Valls apunta que hay tendencia a diagnosticar a las mujeres asma cuando en realidad es MPOC- que los profesionales creen que evoluciona diferente no solo por las categorías biológicas del sexo, sino también por las características socioculturales del género. Las mujeres con esta enfermedad tienen peor calidad de vida.

Cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón, que es la primera causa de muerte por cáncer, también crece entre las mujeres por el aumento del tabaquismo. Ha pasado de ser el cuarto tumor en frecuencia en mujeres en 2015 al tercero, y se cree que irá aumentando en los próximos años -se prevé que pueda superar al de mama- mientras que se reducirá en hombres.

"El cáncer de pulmón se atribuía a una enfermedad masculina y probablemente eso ha hecho que las mujeres tuvieran menos precaución con el tabaco. A lo mejor habría que hacer campañas de salud pública específicas con perspectiva de género dirigidas a mujeres y chicas jóvenes".

Enriqueta Felip

Jefa de la unidad de cáncer torácico y de cabeza y cuello del servicio de oncología del Hospital de la Vall d'Hebron

Covid persistente

Hay personas, mayoritariamente mujeres, que ya han pasado la infección aguda por coronavirus pero que siguen teniendo síntomas seis meses después. Normalmente son mujeres y jóvenes, de entre 35 y 50 años, que tienen un amplio espectro de síntomas fluctuantes como dolor de cabeza, fatiga extrema, taquicardia, dolor muscular y articular, dificultad respiratoria, pérdida de memoria... Eso incluso después de haber pasado una forma leve del covid. Los síntomas se parecen a los de la fatiga crónica, con la que se comparten también prejuicios e incomprensión. Se calcula que el covid persistente afecta a entre un 10% y un 20% de los enfermos. Durante meses esta patología era relativamente desconocida, lo cual ha causado infradetección y, en ocasiones, las afectadas se han sentido cuestionadas por el sistema sanitario.

5.

Sistema reproductivo y sexualidad

Enfermedades invisibilizadas y medicalización de procesos fisiológicos

Salut mental

Enfermedad silenciada

Hay enfermedades que solo afectan a las mujeres porque, como dice irónicamente la científica del CSIC Maria Montoya, "solo afectan al 50% de la población". La endometriosis es la enfermedad ginecológica con más incidencia: afecta al menos al 10% de las mujeres en edad reproductiva pero podrían ser más porque está infradiagnosticada. Es una enfermedad crónica y sus síntomas más conocidos son dolor durante la menstruación, dolor pélvico e infertilidad. Sin embargo, en las mujeres el dolor se ha normalizado tanto socialmente que el diagnóstico se puede retrasar hasta ocho años.

Violencia obstétrica

El sistema sanitario ha medicalizado procesos fisiológicos normales de la mujer como el embarazo, el parto o la menopausia imponiendo una mirada paternalista: siete de cada diez mujeres aseguran que se han sentido menospreciadas durante el embarazo o el parto. Pero las mujeres, cada vez más empoderadas e informadas, presionan para cambiar el modelo asistencial y reclaman una atención más humanizada y menos medicalizada. "Según cómo atendamos un parto, podemos dejar a una mujer joven y sana enferma crónica, y la sanidad y los profesionales tienen que ser responsables de ello", sostiene la comadrona del Hospital de Sant Pau Maria Llavoré.

"Estamos haciendo autocrítica. Hay una parte de violencia estructural que es inconsciente y cuanto antes lo aceptemos, antes le pondremos remedio. Encallarse en discutir si la tenemos que llamar 'violencia obstétrica' o no es superficial. Podemos hacerlo mejor y hemos de hacerlo mejor".

Elena Carreras

Jefa de obstetricia del Hospital de la Vall d'Hebron

La tasa de cesáreas en Catalunya (27,4%) aún es casi el doble de la que recomienda la OMS (15%) y es, junto con las inducciones, un indicador de la calidad obstétrica. Episiotomías, maniobras de Kristeller o sobremedicación son algunas de las prácticas que se denuncian. Pero infantilizar a la mujer u obviar el consentimiento también se considera violencia obstétrica. Y no solo los partos se tienen que respetar, sino también los abortos -voluntarios o involuntarios- y los procesos de infertilidad o reproducción asistida. El ministerio de Igualdad, al igual que antes la ley de violencia machista catalana, prevé incluir en la reforma de la ley del aborto la violencia obstétrica como una forma de violencia contra las mujeres. La Sociedad Catalana de Obstetrícia y ginecología y los cuatro colegios de médicos catalanes acaban de reconocer que la violencia obstétrica existe e instan a abrir un debate, a pesar de que el término, admiten, les incomoda.

Sexualidad

La sexualidad femenina ha estado invisibilizada o llena de tabúes y estereotipos, y el placer y el cuerpo femenino han sido una realidad desconocida durante mucho tiempo, incluso por las propias mujeres. No hemos recibido educación sexual y la que hemos recibido ha perpetuado modelos machistas. Pero cada vez más las mujeres reivindican su placer al mismo tiempo que se visibiliza la diversidad sexual y de género más allá del binarismo. Y aumentan las consultas relacionadas con la sexualidad porque se han dejado de normalizar aspectos como el dolor en las relaciones sexuales, la anorgasmia o la falta de libido.

Vulva

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"El nivel de desconocimiento del cuerpo de la mujer es brutal, incluso entre algunos profesionales. El clítoris no se ha estudiado, no se conoce, no se dibuja, no sale en las fotos. Si no se habla de él, no existe. Si las mujeres no saben dónde está, no saben cómo estimularlo".

Maria Llavoré

Comadrona del Hospital de Sant Pau

Suelo pélvico

Casi la mitad de las mujeres (46%) tienen una o más disfunciones del suelo pélvico, como puede ser incontinencia urinaria o anal o prolapso de órganos pélvicos. Y tiene un fuerte impacto en su calidad de vida. El embarazo y el parto son factores fundamentales, pero también existen otras causas como la práctica de deportes de impacto, el estreñimiento, el envejecimiento o la menopausia. Hasta hace poco se ha considerado que, como nadie moría de ello, se asumía. Sin embargo, los profesionales piden que la revisión y el cuidado del suelo pélvico sea una práctica rutinaria del sistema sanitario y que haya una estrategia de prevención: que del suelo pélvico se hable ya desde jóvenes y se haga formación en las escuelas. Enseñar a hacer ejercicios Kegel como quien enseña a lavarse los dientes.

Cánceres ginecológicos

Son aquellos que comienzan en el aparato reproductor de la mujer. Puede afectar a la cérvix (cuello uterino), los ovarios, el útero, la vagina o la vulva. El riesgo aumenta con la edad y algunos cánceres ginecológicos son causados por el virus del papiloma humano (VPH). Se pueden vacunar contra el VPH las chicas y las mujeres de entre 9 y 26 años y se recomienda vacunarse antes de iniciar relaciones sexuales. Si la vacuna fuera más barata, los profesionales consideran que también sería recomendable administrarla a los chicos.

Úter

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6.

Articulaciones

El dolor en la mujer,una asignatura pendiente

Salut mental

Dolor crónico

Una de cada tres mujeres -en el caso de los hombres es uno de cada cinco- declara tener dolor o malestar. El dolor crónico es más prevalente en el sexo femenino porque la mayoría de enfermedades que causan dolor muscular o articular son más frecuentes en las mujeres. "El dolor crónico es una asignatura pendiente de la medicina", sostiene la endocrina Carme Valls. Los expertos piden que se aborde como un problema de salud pública.

"Es importante que los profesionales sanitarios atiendan no solo la enfermedad, sino también qué hay antes de la enfermedad: las condiciones de vida que han podido generar estos trastornos. Incluir la perspectiva de género es una mejora de la asistencia, no se puede tener en cuenta la salud de las personas sin tener en cuenta las condiciones de vida, que son muy diferentes en hombres y en mujeres ".

Lucía Artazcoz

Directora del Observatorio de la Salud Pública de la Agencia de Salud Pública de Barcelona

Sobrecarga física y mental

Enfermedades reumáticas y del aparato locomotor como artritis, artrosis, dolor de espalda, osteoporosis y fibromialgia son un motivo de consulta frecuente en la atención primaria. Se calcula que estas patologías ocupan alrededor del 30% del tiempo asistencial de los médicos de la atención primaria. Valls lamenta en su ensayo que a menudo se silencie o se invisibilice con psicofármacos el dolor de muchas mujeres y que los estudios no tengan en cuenta la sobrecarga física y mental de las mujeres en sus vidas y puestos de trabajo.

Fibromialgia

Se caracteriza por dolor crónico en todo el cuerpo, sobre todo en los músculos y en las articulaciones de la espalda y las extremidades, e hipersensibilidad al dolor, al ruido, a los olores o a la luz. También puede ir acompañada de trastornos cognitivos y del sueño, trastornos digestivos y cansancio. Es una enfermedad más frecuente entre las mujeres (4,2% de mujeres y 0,2% de hombres en la población española), de origen desconocido y, en muchos casos, invalidante. Y las afectadas se pueden pasar años peregrinando de consulta en consulta hasta llegar al diagnóstico de una enfermedad muy estigmatizada.

"La prevalencia femenina es enorme, hay factores seguramente hormonales y de percepción del dolor, pero tampoco lo sabemos muy bien. Sí sabemos que el dolor existe y que no se lo inventan. Hay casos muy impactantes. ¿Cuál es la causa? Esto lo podemos discutir, pero el dolor es real".

Josep Blanch

Jefe de sección del servicio de reumatología del Hospital del Mar

No está exenta de controversia. Carme Valls escribe en su ensayo que "se ha atribuido a esta enfermedad, sin pruebas objetivas, todo tipo de dolores musculares para los que no se encontraba explicación". Cuestiona que se trate con psicofármacos y cree que se necesitan más trabajos de investigación que estudien a las mujeres diagnosticadas de fibromialgia.

7.

Enfermedades autoinmunes

Enfermedades complejas que afectan más a las mujeres

Salut mental

Ataque de las propias defensas

Las enfermedades autoinmunes son aquellas en las que el sistema inmunitario se altera y ataca órganos del propio cuerpo. Se calcula que una de cada diez personas en Catalunya tiene una enfermedad autoinmune. Algunas solo atacan órganos específicos, como la tiroiditis autoinmune, la más frecuente, que afecta a la glándula tiroides, y otras, las sistémicas, llevan a cabo un ataque generalizado. El síndrome de Sjögren es la más prevalente, pero el lupus es la más paradigmática.

Más mujeres

Dos terceras partes de las afectadas son mujeres y en algunas patologías concretas la proporción es aún mayor: por cada hombre con lupus hay nueve mujeres, y por cada hombre con síndrome de Sjögren hay seis mujeres. La razón es multifactorial, pero un factor de peso son las hormonas sexuales femeninas, y "en periodos que están más activas, desde la pubertad hasta la menopausia", es cuando hay más inicios de la enfermedad y más brotes.

"En el lupus, tratar el riñón o el sistema nervioso es tan importante como tratar los aspectos reproductivos o las lesiones cutáneas en la cara, lo que tal vez para un hombre no sería un aspecto tan importante".

Ricard Cervera

Jefe del servicio de enfermedades autoinmunes del Hospital Clínic

Embarazo

Afecta, además, a mujeres en edad fértil, lo que tiene unas connotaciones especiales. Hace cuarenta años se decía que las mujeres con lupus no podrían tener hijos porque sufrirían abortos y brotes de la enfermedad. Hoy tienen una fertilidad similar a la de la población general, aunque con embarazos más controlados.

El otro sesgo

En este caso, son los hombres los que pueden sufrir un retraso en el diagnóstico porque, a priori, los médicos difícilmente piensan que un hombre pueda sufrir lupus, por ejemplo. Pero cuando lo sufren, es más grave.

8.

Investigación y fármacos

El efecto de la exclusiónde las mujeres de losensayos clínicos

Salut mental

Ensayos clínicos

Durante décadas ha habido un sesgo de género en la investigación médica porque las mujeres, por cambios hormonales y por cuestiones de seguridad, no eran incluidas en ensayos clínicos, y esta exclusión ha comportado carencias de conocimiento. También en los estudios con animales donde más de dos tercios son machos. Y cuando se ha incluido a mujeres en los ensayos, no se han segregado los resultados. Es decir, los resultados se aplican igual tanto en hombres como en mujeres, aunque la participación de las mujeres es más baja. "Cuando no se segrega por sexos no se sabe la situación ni de los hombres ni de las mujeres, las particularidades de cada uno, y eso es mala ciencia", observa Lucía Artazcoz. Pero está cambiando, en parte gracias al covid.

"Hombres y mujeres reaccionan de forma diferente al coronavirus, y se tiene que tener en cuenta. Esta enfermedad nos está enseñando a no tratar a los pacientes como un ente homogéneo y de eso nos beneficiamos todos, porque permite ajustar tratamientos o dosis de medicamentos".

Maria Montoya

Jefa del grupo de inmunología viral del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas del CSIC.

Reacciones adversas

La exclusión de las mujeres en ensayos clínicos conlleva que se desconozcan las reacciones adversas de medicamentos o se tarden años en darse cuenta y tomar medidas. Ocho de diez medicamentos retirados del mercado en EEUU entre 1997 y 2000 representaban riesgos para la salud más graves para las mujeres que para los hombres. Por ejemplo, se ha demostrado que las estatinas, un medicamento de uso generalizado, tienen más efectos adversos en mujeres.

La forma en la que se metaboliza el fármaco o cómo nos beneficiamos del medicamento es diferente tanto por los antecedentes metabólicos y genéticos como por cuestiones hormonales. También hay poca información, o bien es incompleta, de los efectos adversos de los fármacos en mujeres embarazadas y en periodo de lactancia y un ejemplo ha sido la vacuna del coronavirus. La información sobre el covid en embarazadas ha sido contradictoria desde el inicio de la pandemia.

"En oncología, la quimioterapia se dosifica según la superficie corporal, y esto ignora las diferencias sexuales en la composición del cuerpo. Y el sexo del paciente también influye en la absorción, la distribución, la metabolización y la excreción de los medicamentos".

Dorothea Wagner

Jefa de la unidad de cáncer gastrointestinal del Hospital Universitario de Lausana

Dosis

Se ha partido del supuesto de que si una dosis es apropiada para un hombre también lo es para una mujer, pero hombres y mujeres difieren en muchos aspectos y uno de estos es la masa corporal. Por ejemplo, el hombre tiene un 80% de masa corporal libre de grasa y la mujer un 65%, y esto influye en la forma en la que metabolizamos un fármaco.

En oncología, "el mismo fármaco puede ser menos o nada efectivo en un sexo que en otro y puede que sea necesario utilizar fármacos diferentes si el paciente es hombre o mujer", añade Wagner. Pero también plantea un reto, porque el sexo no es el único factor que interviene en la variabilidad de respuestas a un fármaco, por lo que los profesionales instan a hacer más ensayos clínicos e incorporar también géneros no binarios.

Pastillas anticonceptivas

Para minimizar los riesgos de trombosis de la vacuna AstraZeneca se compararon con los de las pastillas anticonceptivas, más frecuentes, y a nadie le extrañó. Sin criminalizar los anticonceptivos, que supusieron una liberación para las mujeres, estas últimas piden que se les proporcione toda la información sobre los efectos secundarios. Se calcula que el riesgo de trombosis es de entre 1 y 10 de cada 10.000 mujeres -se considera un efecto adverso raro-, pero hay que conocer los factores que pueden favorecerlo, como los antecedentes familiares, tener más de 35 años, el tabaco, el sobrepeso o la hipertensión. Los otros efectos secundarios más frecuentes son: trastornos del estado de ánimo, disminución de la libido, migrañas, náuseas o retención de líquidos. También se recetan para otras patologías como los ovarios poliquísticos y la endometriosis, y esto puede hacer que no se investiguen otras posibles soluciones.

"Con el tiempo, cualquier pequeño trastorno en la regularidad del ciclo menstrual o en la intensidad de la menstruación, en lugar de ser investigado para diagnosticar sus causas, fue tratado inicialmente con anticonceptivos normales".

Carme Valls

Endocrina y autora de 'Mujeres invisibles para la ciencia'

Se dice que las pastillas "regularizan el ciclo" pero la verdad es que lo inhiben. Con los anticonceptivos no hay un sangrado real porque no se ovula, se trata de un sangrado ficticio porque durante el descanso hay un cambio hormonal brusco. Está pensado para imitar el ciclo femenino porque es una manera de tranquilizar a la mujer, pero no es realmente una menstruación, aunque muchas mujeres no lo saben. "Queda para una reflexión posterior -escribe Valls- la cuestión de por qué no se ha comercializado nunca la píldora anticonceptiva masculina". En cuanto a la relación entre los anticonceptivos y el cáncer de mama, hay mucha controversia y no hay estudios concluyentes, si bien Pla asegura que "no se ha demostrado que sea un factor de riesgo".

Menopausia

En cambio, la terapia hormonal sustitutiva (THS) con estrógenos y progestina que se utiliza para paliar algunos de los efectos de la menopausia, como la sequedad vaginal y los sofocos, se ha relacionado con mayor riesgo de cáncer de mama y no se recomienda administrarla más de cinco años. En 2004, un 43% de las mujeres a las que se les prescribía desconocían los riesgos que implica su uso, según un estudio.

"Falta investigación alrededor de la menopausia. He encontrado pocos estudios y cada profesional tiene respuestas diferentes. ¿Métodos naturales o artificiales? No hay evidencias claras. Estamos en el limbo. ¿Se ha preguntado a las mujeres qué les preocupa sobre esta etapa? Porque las necesidades de las mujeres de ahora no son las mismas que hace veinticinco años".

Elisa Llurba

Directora del servicio de ginecología y obstetricia del Hospital de Sant Pau

9.

Conclusión

Ni más ni menos, sino diferente

Cos de dona

La paradoja, cuando hablamos de género y salud, es que las mujeres viven más años pero con menos calidad de vida. "Tienen enfermedades que no matan, pero que no dejan vivir", en palabras de la especialista en salud pública Lucía Artazcoz. La socialización y los roles de género condicionan nuestra salud. Lo perciben cada día los profesionales de la atención primaria. "A la que preguntas a las mujeres qué las hace sufrir, ves que todas compartimos un relato de vivencia que impacta en la salud", explica Meritxell Sánchez-Amat, médica de familia en el CAP Besòs, quien reclama más tiempo por paciente y más visitas a domicilio para poder hacer un abordaje psicosocial ya que "la respuesta fácil y rápida es el fármaco". Considera que introducir la variable del género ayuda a no medicalizar y sobrediagnosticar.

Pero es difícil. Es ir a contracorriente. Los profesionales formamos parte de esta sociedad patriarcal y como institución sanitaria no somos autocríticos

Meritxell Sánchez-Amat

médica de familia i presidenta de la FoCAP

La medicina y la investigación con perspectiva de género van también muy ligadas al hecho de que haya más mujeres en lugares de liderazgo y toma de decisiones. "Es fundamental para cambiar la mirada", opina la cardióloga Antonia Sambola. La ginecóloga Elisa Llurba, que pide una maratón de TV3 dedicada exclusivamente a la salud de la mujer, admite que ella antes no era consciente de este sesgo de género. "Hasta ahora no lo veía, porque consideraba normales muchas prácticas y no las había asimilado con esta perspectiva". "El sesgo de género en medicina existe -constata la también ginecóloga Elena Carreras- y desde el momento en el que tomas consciencia la posibilidad de no hacer nada ya no es posible". Y beneficia tanto a hombres como mujeres: "Porque son unas gafas que nos hacen plantearnos si lo hacemos bien". Si en mujeres hay un sobrediagnóstico de problemas de salud mental, en hombres hay un infradiagnóstico de depresión, fibromialgia y osteoporosis, más frecuentes en mujeres. También se debería incorporar esta mirada en las facultades y en la formación continua de los profesionales sanitarios.

No basta con incluir el sexo

Pero para romper este sesgo en ciencia no basta con incluir la variable del sexo, sino también la del género. "Damos por hecho que un paciente es hombre o mujer, pero hay personas que son intersex. Y también asumimos que los pacientes son individuos cisgénero -cuando la identidad de género coincide con el sexo atribuido en el nacimiento- pero tenemos que pasar de la naturaleza de asumir a la de preguntar. Tenemos que ser más empáticos con las identidades de género porque eso refuerza la ciencia", aseguró Ewelina Biskup, profesora de la Universidad de Medicina y Ciencia de Shanghái, en una jornada sobre medicina con visión de género celebrada en el Hospital de la Vall d'Hebron. Es el primer hospital que ha creado una comisión de salud y género y la idea del departamento de Salud es extenderlo a todos los centros para incorporar esta mirada en la práctica asistencial. Porque como dice Artazcoz, "aún estamos lejos de la medicina con perspectiva de género". Y el primer paso es huir de tomar al hombre como referente: "La salud de la mujer no es ni más ni menos que la del hombre, sino diferente".

Fuentes

  • “Mujeres invisibles para la medicina”, Carme Valls (Capitan Swing, 2020)
  • “Salut i justícia social”, Revista Eines, número 40
  • Informe Anual de l'Observatori de Drets Sexuals i Reproductius
  • Enquesta de Salut de Catalunya 2020 (ESCA)
  • Pla director de les malalties reumàtiques i de l’aparell locomotor (2010). Departament de Salut
  • Canal Salut (Departament de Salut de la Generalitat)
  • Portal Clínic (Hospital Clínic)
  • Primera jornada de perspectiva de gènere en salut - Hospital de la Vall Hebron
  • Document de recomanacions de vacunació contra la covid-19 a les persones gestants
  • Sex and gender: modifiers of health, disease, amd medicine (The Lancet)
  • Sex differences in immune responses that underlie covid-19 disease outcomes (Nature)
  • Todo lo que quizá no sabes sobre la píldora anticonceptiva pero te habría gustado que te dijesen, Noemí López Trujillo (Newtral)
  • “Estudi sobre el coneixement de les dones respecte a la THS”, Gaceta Sanitaria
  • Entrevistas a: Lucía Artazcoz, Josep Blanch, Elena Carreras, Ricard Cervera, Enriqueta Felip, Maria Llavoré, Elisa Llurba, Maria Montoya, Alba Padró, Maria Jesús Pla, Antonia Sambola, Meritxell Sánchez-Amat y Carme Valls.

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