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Pilar Hernández

81 años

Júlia Alonso

28 años

"Yo quería ser un chico para tener todos los privilegios que ellos tenían"

A pesar de estar agradecida con la vida que ha vivido, reconoce que le hubiera gustado vivir la época de su nieta Julia para haber tenido las mismas oportunidades. Pilar, que estudió de mayor lo que de joven no pudo, es fuente de inspiración para sus nietas, que la consideran una mujer luchadora y valiente.

TextoThaïs Gutiérrez Vinyets

FotoPere Virgili

“Yo quería ser un chico”, dice Pilar Hernández, de 81 años, sentada en su butaca preferida, junto a la ventana, de su piso del Clot de Barcelona. "Pero quería ser chico porque veía que ellos tenían unos privilegios que yo no podía tener: ellos podían estudiar, viajar, entrar y salir, hacer y deshacer sin dar explicaciones... y en cambio nosotras no", dice. Julia Alonso, una de sus cuatro nietas, de 28 años, se sienta en el sofá delante de ella y escucha atentamente. "Me hubiera gustado tanto nacer en el momento que lo hizo Julia y haber tenido todas las oportunidades que ella ha tenido", dice con una sonrisa.

Sin embargo, Pilar se muestra agradecida con la vida vivida. “Tuve una madre que fue un gran ejemplo para mí. Una mujer luchadora y muy valiente, que se quedó viuda antes de que yo cumpliera tres años y salió adelante sola. Me enseñó a ser independiente en una época en la que lo único que se esperaba de las mujeres es que fuéramos buenas esposas y madres”, dice. Y esa vida vivida de Pilar es también fuente de inspiración para sus nietas hoy. “Cuéntale que estudiaste una carrera de mayor”, la anima Julia. “Sí –dice Pilar–, estudié literatura, que es lo que más me gustaba. De joven no pude estudiar porque tuve que ponerme a trabajar con 15 años”, recuerda. De mayor, ha recuperado el tiempo perdido y, aparte de estudiar, ha participado en grupos de teatro y es muy activa en las actividades de dos casales del barrio.

Mujeres pioneras Julia siente “admiración” por la generación de mujeres de Pilar “porque fueron pioneras en muchos aspectos y también se sacrificaron para sacar adelante a la familia”. "Ella tuvo tres hijos y cuatro nietas, y todos hemos podido estudiar, no como ella", destaca. Ser mujer en la Barcelona de los años 40 y ser mujer actualmente no tiene nada que ver, pero ambas coinciden en que “todavía hay mucho trabajo por hacer”. “Estoy muy contenta con este estallido del feminismo que estamos viviendo –dice Pilar–, aunque hay algunas batallas que no comparto, como la del lenguaje inclusivo, pero la batalla de fondo sí es compartida”. Julia reconoce que la hace feliz vivir este momento histórico del feminismo. “En poco tiempo se ha convertido en un fenómeno muy popular y transversal, ahora existe un orgullo feminista muy fuerte que hace unos años no existía y esto es muy positivo”. Pero también es crítica: “Creo que todavía tenemos interiorizados muchos patrones y actitudes machistas, incluso las chicas, que debemos conseguir romper. Y haría falta que el feminismo llegara a todo el mundo”, pide.

 

Discriminaciones de género Ella, que estudió la carrera de biología y trabaja en el ámbito científico, reconoce que ha sufrido este tipo de actitudes machistas en su entorno laboral. “El hecho de ser mujer todavía puede afectarte muy negativamente y yo esto lo he visto en el trabajo: he visto situaciones en las que el hecho de ser mujer y joven me ha perjudicado porque no se me toma en serio. No se me presuponen unas capacidades y no se me tiene respeto. Tengo que ganármelo. Y, en cambio, a mis compañeros chicos esto no les ocurre”, comenta. Pilar la escucha y hace que sí con la cabeza. Es consciente de que todavía queda mucho camino para conseguir la plena igualdad. “Mira el otro día lo que ocurrió con Ursula von der Leyen. ¡No le quisieron dar la mano por el hecho de ser una mujer! Y yo me pregunto: ¿en qué mundo vivimos que todavía pasan estas cosas?”

Con el 8-M a la vuelta de la esquina, ambas dicen que saldrán a manifestarse, como ya habían hecho antes de la pandemia. “Aún no sé cómo no cogimos el virus allí en la concentración del Passeig de Gràcia”, dice riendo Pilar mientras recuerda la última manifestación: el 8 de marzo de 2020, poco antes del confinamiento. “Pero sola no quiero ir –dice–. Quiero ir con mis cuatro nietas. Tengo la suerte de tener una familia llena de mujeres”.

En blanco y negro

Una imagen de Pilar de joven. Su infancia estuvo marcada por la enfermedad –una tuberculosis ósea que le contagió su padre al regresar de la Guerra Civil– y tuvo una juventud en la que tuvo que ponerse a trabajar para ayudar a su madre, que se había quedado viuda. A pesar de las dificultades, Pilar se muestra “agradecida” con la vida que ha tenido y sobre todo con su familia: su marido, sus tres hijos y sus cuatro nietas, que son su orgullo y que espera que la acompañen en la manifestación del 8-M para reivindicar los derechos de las mujeres.

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